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¿Autosuficiencia o Permanencia?

  • POR QUE REUNIRNOS A BUSCAR A DIOS
  • por Hugo Chapa

 

Buscamos la bendición en la vida, aunque en ocasiones cuando sentimos que la estamos alcanzando en algunas áreas caemos en el riesgo de irnos sintiendo autosuficientes.

Otras veces, aunque no nos vaya bien en todo, las capacidades y recursos con los que contamos nos dan una sensación de seguridad que también nos hacen sentir pudientes.

Pero la autosuficiencia termina cuando las circunstancias cambian: ese accidente que no esperamos, la salud que se mina, el mercado de valores que se colapsa, por ejemplo, y también cae cuando nuestras propias decisiones nos llevan a cosechar los errores que sembramos anteriormente. Por ende, la autosuficiencia es temporal y muy engañosa.

Sin embargo su efecto más nocivo es que nos aleja de la verdadera fuente de completas y perfectas bendiciones que es Dios (Santiago 1:17), porque alimenta el escepticismo y la soberbia del alma.

Básicamente en la vida tenemos dos opciones buscando fuentes de bendición: 1) nosotros mismos – con nuestra fragilidad, imperfección y tendencias negativas – o 2) el Creador – quien nos conoce aún mejor que nosotros pues nos diseñó y es la fuente eterna e inagotable de poder y amor para el hombre –. ¿De cuál fuente alimentaría el desarrollo de su vida?

Dios se ha hecho accesible a nosotros por medio de Jesucristo. Jesucristo cierra la brecha que el ser humano abrió entre sí mismo y Dios, entre nuestra condición y las verdaderas bendiciones.

Jesucristo dijo que él es como una vid, nosotros como las ramas, y Dios –el Padre- como el labrador: el papel del labrador es cuidar y dar forma a la planta para que alcance su plenitud; el papel de la vid en sus raíces y tronco es la de proveer estructura, nutrientes y dirección; el papel de las ramas es dar mucho fruto. Esta es la meta de nuestro Dios, que nosotros seamos muy fructíferos, nada menos que eso (Juan 15:1-5).

¿Qué tenemos que hacer para que esto sea posible?

Simplemente permanecer unidos a la vid verdadera, que es Jesucristo, así como las ramas están unidas al tronco para poder dar fruto. Es en este sentido que separados de él nada podemos hacer; y lo que pareciera que podemos hacer alejados de él no es más que la ilusión temporal que produce la autosuficiencia. A final de cuentas hay dos alternativas: o somos autosuficientes (y en consecuencia frágiles y temporales), o permanecemos.

Le invito que escuche el testimonio de Fernando Arau, una persona que trató con la autosuficiencia y decidió sembrarse en la vid verdadera permaneciendo para así fructificar en su vida con verdaderas bendiciones:

Testimonio “Ahora Soy Segundo”

La Reunión del Domingo precisamente tiene como objetivo tener un encuentro con Dios por medio de Jesucristo para fortalecer nuestra relación con él.  Esta relación es como la savia de la vid que nutre a sus ramas para que den fruto.

Para buscar tal relación no depende de si nos está yendo bien o mal, sino que es una decisión proactiva derivada de la sensatez. Este encuentro con Dios se realiza a través de la oración, el reconocimiento a su persona, carácter y obra mediante la alabanza, y el aprendizaje de su Palabra documentada en la Biblia. Permanecemos en Dios al hacer de esto una disciplina.

Al hacer esto rendimos ante él lo que somos, debilitando nuestra autosuficiencia y permitiendo que él de forma a nuestras familias, negocios, relaciones interpersonales y vida personal con el fin de ser fructíferos y, así permanecer.

 

Si desea más información con respecto a tener un encuentro personal con Jesucristo, envíenos un mensaje.

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