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Cuidando el Alma

  • TRES PUERTAS PARA LA SALUD DEL ALMA
  • por H. Chapa

 

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” (3ª Juan 2)

El alma prospera cuando se desarrolla en todas las áreas, pero es sumamente complicado trabajar en el desarrollo cuando no hay salud.

La salud del alma es la plataforma sobre la cual permitirmos a nuestra alma aspirar a nuevos horizontes; es la condición en la que guardamos sus áreas vulnerables al librarla de lo que la debilita y llenarla de lo que la fortalece.

La Palabra de Dios nos muestra esta fórmula por medio de un acontecimiento histórico.

Cuando el imperio Medo-Persa liberó al pueblo de Israel de su cautiverio alrededor del año 535 A.C., permitiéndole regresar a Jerusalén para reconstruir su muro, tres de las puertas que restauraron figuran las áreas del alma para su completa salud.

Como el muro que rodeaba la ciudad de Jerusalén, nuestra alma necesita seguridad para desarrollarse a plenitud, siendo las puertas las que guardan lo que puede entrar y lo que debe salir.

Las puertas para la salud del alma se representan por tres puertas del muro de Jerusalén que se restauraron en orden una tras otra (Nehemías 3:13-15):

  • La Puerta del Valle         – la VULNERABILIDAD del alma
  • La Puerta del Muladar    – la LIMPIEZA del alma
  • La Puerta de la Fuente   – la LLENURA del alma

 

La Puerta del Valle conectaba con el lugar más bajo de la ciudad, el del suelo más deprimido, por ello era el lugar más vulnerable a través del cual se podía penetrar la ciudad y causar el mayor de los daños. Por lo mismo, requería la mayor vigilancia y cuidado.

La salud del alma comienza con reconocer las áreas en las que debemos tener más cuidados porque es donde los enemigos de nuestro bienestar pueden accesarla con mayor facilidad y causar grandes estragos.

En el comportamiento que los animales depredadores tienen para cazar podemos observar 5 situaciones de vulnerabilidad de sus víctimas que ellos aprovechan para cazarlas. Por ejemplo, consideremos a los leones que están al acecho de un búfalo africano.

El búfalo es un animal poderoso. Mide hasta 1.70 m de altura, 3.40 m de largo, y pesa hasta 1 tonelada.  Tiene 4 veces la fuerza de un buey y se le ve en manadas de alrededor de 500 búfalos.  Sin embargo, es de las presas más buscadas por los leones (no podemos culparlos, ¿quién puede resistirse a un buen corte de carne de res?).

Los leones atacarán en una de las siguientes 5 situaciones de vulnerabilidad:

 

  1. Dolor/ Heridas

Un leon no puede enfrentar a un búfalo sano, pero sí a uno que por estar herido tiene mermadas sus fuerzas.

Las heridas y el dolor que ocasionan en el alma, hacen vulnerable al alma.  Así como en el cuerpo las heridas abren un acceso a cualquier clase de infección,  el dolor no atendido y las heridas del alma demandan ser curadas lo más pronto posible si no queremos perder su salud.

Dios está comprometido con la sanidad de nuestra alma al grado que ofrece una atención personal. “El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”, expresa el Salmo 147:3. También en tres distintos pasajes del Evangelio de Mateo se reitera que Jesucristo vino a “… sanar toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23, 9:25, 10:1).

“Toda dolencia” habla de cualquier tipo de dolor en los sentimientos, emociones, cuerpo, economía, que aflige a nuestra alma.

 

  1. Un Carácter Pequeño

Si todos los búfalos están sanos el león buscará un cría porque, aunque es un búfalo sano, es más débil por ser pequeño.

El carácter es la parte del alma formada por los valores que adoptamos para conducirnos en la vida; son los principios que aceptamos y dan forma a nuestra manera de pensar y decidir. Cuando no tenemos un carácter desarrollado debido a la falta de asimilación de los valores correctos (los valores que conducen con seguridad al alma hacia su verdadera grandeza), el alma es vulnerable.

El carácter fuerte dice “sí” a lo bueno y dice “no” a lo malo, en todo momento y en todo lugar.

En Gálatas 5:22-23 se enlistan algunas de las cualidades de carácter que son el resultado de adoptar los principios de vida que emanan de Dios: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas.”

Dice que “no hay ley que condene estas cosas” porque quien posee un carácter moral grande está en una posición de fortaleza que vence, y no de debilidad para ser vencido.

Un par de ejemplos prácticos de condiciones de debilidad que se derivan de un carácter pequeño son la arrogancia y la mala reputación (1 Timoteo 3:6-7). Como bien lo dijo el sabio Salomón: “Al orgullo le sigue la destrucción; a la altanería, el fracaso” (Proverbios 16:18).

Muchos de los más grandes fracasos del alma vienen por decisiones que nacen en la zona de vulnerabilidad de un carácter moral pequeño.

 

  1. Aislamiento

Cuando los búfalos están sanos y no hay pequeños, los leones tendrán que ir por alguno grande, pero lo cazarán cuando se encuentre solo.

Dios es el creador del concepto de familia, un concepto de integración y relacionamiento que trae seguridad para el desarrollo. Lo podemos aplicar a cualquier área de trabajo en equipo como lo laboral, un equipo deportivo, el matrimonio, y la familia tanto natural como en la fe.

Cuando nos aislamos somos vulnerables a los adversarios de nuestra alma, aumentando nuestra probabilidad de caer. El alma fue diseñada por Dios para fortalecerse al nutrirse de la bendición transmitida por otros y al darse a los demás.

Por tal razón la Palabra de Dios recomienda que nos procuremos en los distintos círculos de relacionamiento que tengamos, evitando hacer del aislamiento una práctica. “… Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.  No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros …” (Hebreos 11:23-25).

 

  1. Puntos Ciegos

Si hay que ir por un búfalo que está en la manada, los leones con sus amenazantes rugidos asustarán a la manada para conducirla hacia una zona estrecha donde no les puedan ver escondidos, y asi emboscar a uno de ellos. Le tienden una trampa.

Proverbios 22 nos enseña que el alma tiene al menos cinco condiciones que la hacen vulnerable en zonas donde no nos damos cuenta que estamos en riesgo de caer súbitamente:

a) Seguir la corriente equivocada del pecado – “Espinos y lazos hay en el camino del perverso; el que guarda su alma se alejará de ellos.” (Proverbios 22:5)

b) El enojo no resuelto – “No te hagas amigo de gente violenta, ni te juntes con los iracundos, no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa.” (Proverbios 22:24-25)

c) Hacer compromisos a la ligera – “No te comprometas por otros ni salgas fiador de deudas ajenas; porque si no tienes con qué pagar, te quitarán hasta la cama en que duermes.” (Proverbios 22:26-27)

d) Traspasar los límites probados – “No traspases los linderos antiguos que pusieron tus padres.” (Proverbios 22:28 (RV60)

e) La adulación – “El que adula a su prójimo le tiende una trampa. Al malvado lo atrapa su propia maldad, pero el justo puede cantar de alegría.” (Proverbios 29:5-6)

Hay circunstancias adversas en la vida que pueden dañar al alma porque llegan sin que uno las vea venir, o porque minimizamos su riesgo. Esto sucede cuando permitimos que alguna de estas cinco trampas esté presente en nuestra vida.

 

  1. Nuestra Insuficiencia

Sin embargo, independiente de sus depredadores, el poderoso búfalo es vulnerable a cambios en el clima y otra situaciones que salen de su control y que acaban con los recursos que necesita para desarrollarse.

No todas las áreas de vulnerabilidad del alma pueden eliminarse por medio de nuestros esfuerzos; simplemente hay cosas que son más fuertes y que llegan de improviso, así como situaciones que producen una constante insatisfacción en nuestra alma.

El Rey Salomón en la cúspide de su experiencia hizo las siguientes observaciones sabias:

“Me fijé que en esta vida la carrera no la ganan los más veloces, ni ganan la batalla los más valientes; que tampoco los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes abundan en dinero, ni los instruidos gozan de simpatía, sino que a todos les llegan buenos y malos tiempos.

Vi además que nadie sabe cuándo le llegará su hora. Así como los peces caen en la red maligna y las aves caen en la trampa, también los hombres se ven atrapados por una desgracia que de pronto les sobreviene. “ (Eclesiastés 9:11-12)

Por diseño como seres creados, la fortaleza de nuestra alma es limitada – no somos todopoderosos. Solo teniendo a nuestra favor la presencia de algo más grande que la adversidad de las circunstancias podemos vivir confiados.  Esa es la presencia activa de Dios.

 

Somos vulnerables por cosas que debemos quitar porque nos debilitan, y por otras cosas que nos faltan y hay que traer para ser fuertes. Por eso, hay dos acciones para conservar y levantar el nivel de salud del alma: LIMPIAR y LLENAR (Jeremías 1:10).

Seguido a la restauración de la Puerta del Valle que representa la vulnerabilidad del alma, la Puerta del Muladar y la Puerta de la Fuente fueron también restauradas para recordarnos la importancia de limpiar y llenar nuestra alma.

La Puerta del Muladar era la puerta a través de la cual se sacaba la basura y todo desecho de la ciudad; representa la limpieza del alma.  Así como en el cuerpo no hay salud sin higiene, la limpieza del alma es condicionante para su salud.

Necesitamos sacar lo que contamina al alma, y una vez fuera, dejarlo afuera.

No podemos ignorar el hecho que la falta de pureza y la basura emocional, aunque estén escondidas fomentan el crecimiento de infecciones y enfermedades del alma. El arrepentimiento, la paciencia, el perdón, la gratitud, el contentamiento y toda clase de disciplina moral no son decisiones que uno toma por los demás, sino que las tomamos pensando en la salud de nuestra alma.

El recurso más importante para ayudarnos en la limpieza interior es tomar la Palabra de Dios, la cual agrupa dos conjuntos de principios: el consejo de Dios expresado en mandamientos para guiar nuestras decisiones, y las promesas de Dios que nos fortalecen y alientan para seguir adelante.

Por eso el Salmo 119:9 dice: “¿Con qué limpiará el joven su camino? con guardar tu palabra”. Si consideramos sus promesas y sus mandamientos, habrá salud en nuestra alma por la limpieza interior.

Por último, la Puerta de la Fuente era la puerta a través de la cual se proveía de agua potable a la ciudad; representa la llenura del alma.   Así como el agua es el recurso primario para desarrollar la vida y ser saciado, no hay salud en el alma sin llenura.

¿Qué recurso ofrece el Creador para nuestra llenura? Veamos las palabras de Jesucristo:

“En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva (fuentes). Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él …” (Juan 7:37-39)

Suena irónico que al llegar al final de un periodo de varios dias de fiesta, Jesucristo haya ofrecido calmar la sed cuando todos estarían físicamente y emocionalmente satisfechos. Pero  él sabe que no cualquier satisfactor sacia nuestra verdadera sed interior.

El agua que Jesucristo ofrece es la misma presencia de Dios, la cual lo puede llenar todo en todos.

La presencia de Dios está con todo aquel que tiene fe en lo que dijo y lo que hizo como el Hijo de Dios que vino para llevar a la muerte nuestra vulnerabilidad y resucitar al tercer dia para darnos vida eterna y abundante por medio de sus méritos.

Dios desea ayudarnos en la vulnerabilidad de nuestra alma y que tengamos salud para que nos desarrollemos plenamente.  Por eso se interesa personalmente en nuestro cuidado y ha dado lo necesario para nuestra completa sanidad interior.

Cuidar nuestra alma es proteger su vulnerabilidad, limpiar nuestro camino, y llenarnos de Dios al hacerle presente en nuestra vida. Si hacemos esto, prosperaremos en nuestra alma.

 

Si desea más información con respecto a tener un encuentro personal con Dios o tiene cualquier duda sobre este tema, envíenos un mensaje o visítenos en LA REUNION DEL CAMINO.

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